Bitcoin está teniendo el tipo de año que resume todo lo que es: espectacular, volátil y capaz de dejarte sin uñas si no controlas el riesgo. Después de superar los 125.000 dólares en octubre de 2025, marcando un récord histórico, Bitcoin ha entrado en una fase de corrección y consolidación que en febrero sigue sin resolverse. Los que compraron en máximos lo están pasando mal. Los que entraron antes, probablemente sigan en verde pero con el estómago encogido.
Los ETF de Bitcoin fueron el motor principal del rally de 2025. Los flujos de capital hacia productos cotizados de criptomonedas superaron los 22.000 millones de dólares en el año. Pero la dinámica cambió a finales de noviembre cuando el iShares Bitcoin Trust (IBIT) registró su primer mes de salidas netas — 2.300 millones de dólares— desde su lanzamiento. La señal fue clara: el dinero institucional también vende cuando las cosas se tuercen.
Ethereum y la rotación cripto
Un dato interesante: mientras Bitcoin pierde impulso relativo, Ethereum ha captado casi cuatro veces más flujos en 2025 que en 2024, con 10.300 millones de dólares. La rotación dentro del mundo cripto existe y se acelera cuando Bitcoin se estanca. Esto no significa que ETH vaya a sustituir a BTC, pero sí que el dinero institucional diversifica dentro del ecosistema y busca oportunidades donde la relación riesgo-recompensa sea más favorable.
El problema de fondo sigue siendo el mismo: Bitcoin depende enormemente del sentimiento y del flujo especulativo. Cuando los mercados de riesgo van bien, BTC lo hace mejor. Cuando dudan, BTC cae más. Y en febrero de 2026, con la guerra comercial, las tensiones con Irán, la inflación americana persistente y una Fed que no mueve ficha, el apetito por riesgo no está en su mejor momento.
Operar o mantener: la eterna pregunta
Si tienes Bitcoin a largo plazo y tu tesis sigue siendo la escasez programada, la adopción institucional y la desconfianza en las monedas fiat, nada ha cambiado fundamentalmente. Mantén tu posición y no mires la pantalla cada hora.
Si operas a corto plazo, la situación es otra. La volatilidad es alta, la liquidez baja en ciertos momentos y las correcciones pueden ser del 15-20% en pocos días. Stops ajustados, posiciones pequeñas y mente fría. El peor error que puedes cometer ahora es operar con el ego herido por haber comprado caro. El mercado no te debe nada.
Además, el contexto macro no ayuda. La quiebra de MFS en EE.UU. esta semana sacudió al sector bancario y arrastró a las criptomonedas por correlación con activos de riesgo. Los resultados de Nvidia, pese a batir expectativas con un beneficio un 65% mayor, no lograron disipar las dudas sobre la sostenibilidad del gasto en IA. Cuando ni siquiera las buenas noticias mueven al mercado al alza, algo te está diciendo. En el mundo cripto, esas señales suelen amplificarse. Prudencia no es cobardía, es supervivencia.